¿Interactuar y compartir o proteger la idea?

A día de hoy, muchas personas no son conscientes de la fuerza, de la importancia, que tienen las ideas. Sin embargo, hay personas que sí saben lo valiosas que las ideas pueden ser. Prueba de ello son las patentes y los entramados legales que las compañías crean para escudar sus productos, mecanismos, etc… Pues, al fin y al cabo, todo es un conjunto de ideas. Todo se resume a ideas.

idea 1

Esto tiene un aspecto positivo y uno negativo. En primer lugar, el sistema permite que alguien, persona o entidad empresarial, con una idea valiosa pueda lucrarse gracias a, digamos, su ingenio. No entraremos en la cuestión de cómo se hacen algunos con las ideas – que, de hecho – son de otros. Ese tema daría para varias entradas. Nos centraremos en pensar en el sistema actual, el cual promueve crear “buenas” ideas para generar dinero. Y hay una proporción – directa y exponencial – entre lo “buena” que sea la idea y el beneficio económico que ésta generará.

Pongamos un ejemplo sencillo para ilustrar esto. Digamos que ideo una forma de hacer bolígrafos con menos plástico o que pienso cómo mejorar el reciclaje de papel en España. Estas no son malas ideas, en absoluto, y pueden interesar a cierta compañía de bolígrafos o a las autoridades pertinentes, respectivamente. Pero, y aquí viene el matiz, lo más probable es que YO – el creador de la idea – no gane mucho con ello. 

Sí, podríamos argumentar que ahorrar plástico y papel es de suma importancia para proteger el medio ambiente y, por ende, estas ideas valdrían su peso en oro. Pero pecaríamos de idealistas pensando así, o de ingenuos. Todo gira en torno a las prioridades, y esto es un asunto del momento y del lugar. La idea adecuada en el sitio adecuado y en el momento justo puede cambiar el mundo. Pero el resto de ideas no pueden, por muy valiosas que puedan ser si analizamos sus repercusiones… Así es la vida. Pero esto no debe desalentarnos, en absoluto.

reciclar

Pongamos otro ejemplo. Supongamos que ahora – por obra de una iluminación superior que llegó a mí de pronto – ideo cómo subir la eficiencia de los paneles solares al 50% o que resuelvo – de alguna forma- el problema de cubrir superficies con material que aproveche la luz solar para generar electricidad pero del grosor de unos milímetros. ¿Cuánto valdría esto? Depende de dónde estés. En España, muy poco. En EEUU, incalculable. Se pelearían por ti. Es más, contratarían gente para que se pelee por ti, por tu idea…

panel solar

¿Por qué en EEUU sí y en España no? Porque en España no existe – actualmente – la prioridad de invertir y apostar por las renovables. También es cierto que si alguien aquí apareciera con tales avances y lo pregonara un poco, pasaría escaso tiempo hasta que fuese convocado a tierras yankis. Pues dichas ideas lo valen.

Admito que alguien pueda pensar que mis ejemplos no son los más adecuados. Y es cierto, en alguna medida pero no del todo. Los ejemplos son ilustrativos y pretenden dar a entender mejor la importancia de las ideas. Y, de paso, he aprovechado para exponer un par de realidades. Obviamente, las ideas – o avances – sobre los paneles solares no aparecerían en la mente de cualquiera. Estos pensamientos solo pueden tomar forma en una mente preparada, especializada y experimentada en el campo de estudio.

4 fuerzas

Así, un psicólogo no puede idear cómo unificar las cuatro fuerzas fundamentales del Universo – aunque si alguno puede, me quitaré el sombrero y lo reverenciaré adecuadamente, hasta haré una escultura en su honor… Pero es MUY probable que un matemático pueda y, aún más probable, de que pueda hacerlo un físico. Las grandes ideas de la historia han aparecido en las mentes más preparadas en sus respectivos campos de estudio. Arquímedes era un gran conocedor de la física cuando pensó en el principio que lleva su nombre. Newton sabía lo suficiente – y más – de física cuando pensó en el principio de Gravitación universal. Y así en muchas ocasiones.

Si tenemos en cuenta que vivimos en una época en la que el colectivo empieza a tener más importancia que el individuo, ahora hay una imperiosa necesidad de compartir ideas, más que nunca antes en la historia. Imaginad que en España alguien piensa cómo mejorar un tratamiento contra el cáncer pero no puede comprobarlo ni investigarlo por falta de dinero. Tal vez esa misma persona o alguien más en otro país del mundo pueda encargarse. Y el mérito sería tanto del pensador como del ejecutor de la investigación.

Por eso, considero que el esquema actual de generar ideas para lucrarse protegiéndolas bajo llave es obsoleto – y moralmente cuestionable. Indica la autodestructiva e individualista necesidad de beneficiarse de todo cuanto sea posible. Y esto es lo acabará con nuestro mundo si las cosas no cambian. Compartir es, por lo tanto, la clave del futuro de toda la Humanidad en su conjunto. La historia también ha demostrado que juntos conseguimos mucho más que separados, pues la habilidad de una persona es limitada pero esto puede suplirse por el colectivo.

astronauta en luna

¿O acaso creéis que una persona trabajando por sí sola podría haber llegado a pisar la Luna? No creo que haya que decir nada más al respecto. El colectivo, el grupo, la asociación… consiguen lo que el individuo no puede más que soñar despierto. Este es el poder de la interacción. Personalmente, creo que el sistema actual de ideas – en lo que respecta a proteger patentes en empresas – tardará en extinguirse o disiparse pero seguirá demostrando pertenecer al pasado.

Pasará lo mismo que con el sistema de discográficas que producían y vendían CDs antes del boom de Internet, tendrán que ceder al progreso lentamente y adaptarse o desaparecer. Actualmente, ya tenemos muchos servicios de música on-line, gratuitos y de pago. Ya no es necesario comprar CDs de cada artista para escuchar sus canciones. De la misma forma, no es necesario proteger todas y cada una de las ideas – no digo que algunas no deban ser privadas o protegidas – para que unos pocos puedan lucrarse. ¡Es absurdo! Vivimos en la era de la información, todo puede entenderse aunque no se comparta… al proteger una idea solo se retrasa el conocimiento global, pero no se detiene.

Compartir es el camino hacia el futuro como colectividad.

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